En los últimos años, el CBD se ha dado a conocer entre el gran público y, poco a poco, se ha ganado una buena reputación. El CBD y, en particular, las flores de CBD, cuentan cada vez con más adeptos.
Las razones son múltiples, entre las que destacan las conclusiones alentadoras de numerosos estudios realizados hasta la fecha sobre los beneficios del CBD y, en particular, de las flores de CBD.
Pero lo que muchos usuarios desconocen es que existe otro cannabinoide que quizá merezca igual atención: el cannabigerol o CBG, diferente del CBD y del THC.
Lo primero que hay que saber sobre el CBG es que, al igual que el CBD, no posee propiedades psicotrópicas. Por lo tanto, su consumo no produce «subidón», a diferencia del THC.
Durante el crecimiento de la planta, casi todo el cannabigerol (CBG) se transforma en otros cannabinoides, como el THC y el CBD, hasta tal punto que, al final del crecimiento, las plantas solo contienen alrededor de un 1 % de CBG. Sin embargo, algunas técnicas recientes permiten conservar un nivel más elevado de CBG.
En 2010, un estudio realizado con membranas cerebrales de ratones reveló que el cannabigerol (CBG) actuaba como un potente agonista de los receptores adrenérgicos alfa-2, lo que lo asemeja a ciertos medicamentos recetados para tratar diferentes tipos de dolor.
En lo que respecta a las enfermedades inflamatorias intestinales, el Departamento de Farmacología de la Universidad de Nápoles llevó a cabo un estudio con ratones. Publicado en 2013, llegó a la siguiente conclusión: el CBG, al igual que el CBD, es capaz de aliviar la colitis, al tiempo que «reduce la producción de óxido nítrico en [sus] macrófagos».Teniendo en cuenta estos resultados, los investigadores sugirieron entonces que el CBG y el CBD se consideraran como un tratamiento experimental para las enfermedades inflamatorias intestinales.
Por otra parte, los científicos han puesto de relieve la utilidad del uso del CBG y el CBD en el tratamiento de las enfermedades neurodegenerativas. Publicado en la revista«Neurotherapeutics»en 2015, su estudio, realizado en ratones que padecían la enfermedad de Huntington, reveló que el CBG y el CBD protegían a los sujetos de varios síntomas de estas enfermedades.
Pero entonces, ¿CBD o CBG?
Uno no es necesariamente mejor que el otro.
El CBD y el CBG simplemente se adaptan mejor o peor a una situación u otra. La preferencia personal de cada uno dependerá, por tanto, esencialmente de la razón por la que se utilice el CBG o el CBD.
Si bien las investigaciones sobre el CBD son mucho más exhaustivas y los productos que contienen CBD son mucho más accesibles,el aceite de CBG merece, sin embargo, ser más conocido.
¿Qué hay de la legislación relativa al CBG y al CBD?
El CBG no figura en la lista de la Convención de las Naciones Unidas sobre Sustancias Sicotrópicas y no está prohibido por la ley.
En conclusión, aunque no es fácil de conseguir, el CBG se está haciendo poco a poco un hueco en el fantástico, pero aún desconocido, universo de los cannabinoides.
NB: Aunque Mama Kana hace referencia a estudios científicos, no defiende en absoluto el uso médico de CBD y CBG.