Bubble hash o dry sift: dos métodos para extraer los tricomas
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Cuando compres CBD y eches un vistazo a las resinas disponibles, pronto te encontrarás con los términos «bubble hash» y «dry sift». Sin embargo, detrás de estas dos denominaciones se esconden métodos artesanales muy diferentes que persiguen un mismo objetivo: extraer los tricomas conservando al mismo tiempo la riqueza natural del cáñamo.
Antes de comparar el bubble hash y el dry sift, hay que entender qué es lo que los artesanos realmente pretenden obtener.
En la superficie de las flores de cáñamo hay unas estructuras minúsculas y translúcidas llamadas tricomas. A simple vista, parecen una fina capa cristalina que recubre las cabezas más resinosas.
Estas glándulas microscópicas constituyen una auténtica fábrica química natural. Producen los cannabinoides, los terpenos y muchos otros compuestos presentes en la planta.
Por lo tanto, cuando los productores elaboran hachís, su objetivo no es utilizar toda la flor. Lo que buscan ante todo es aislar esos valiosos tricomas para concentrar los compuestos más interesantes.
Desde hace varios siglos, diferentes culturas han desarrollado sus propias técnicas para lograrlo.Algunas se decantan por el trabajo en seco, mientras que otras utilizan agua y frío. Es precisamente esta diferencia la que distingue hoy en día el «dry sift» del «bubble hash».
Las flores secas se colocan en tamices de diferentes tamaños. Mediante movimientos controlados, las cabezas se frotan o se sacuden con delicadeza.
Los tricomas, que se vuelven frágiles tras el secado, se desprenden poco a poco y pasan a través de las mallas del tamiz.
Las partículas recuperadas forman un polvo fino denominado «kief». Dependiendo de la calidad del trabajo realizado, este polvo puede prensarse posteriormente para obtener diferentes formas de resina de CBD.
El «dry sift» ocupa un lugar central en la historia del hachís tradicional. Este método se utiliza en varias regiones productoras históricas, comoMarruecos, el Líbano o algunas zonas de Asia Central.
Durante generaciones, los productores han perfeccionado sus técnicas para obtener resinas cada vez más puras.
Este método artesanal sigue siendo muy apreciado hoy en día por su autenticidad y su vínculo directo con las tradiciones del hachís.
El «dry sift» suele ofrecer perfiles aromáticos ricos y complejos. Sin embargo, el nivel de pureza depende en gran medida de la calidad del tamizado. Si el proceso no se realiza con esmero, puede pasar más materia vegetal.
Un dry sift de alta gama contiene principalmente cabezas de tricomas intactas. Los productores más experimentados realizan a veces varias pasadas sucesivas para seleccionar únicamente las fracciones de mayor calidad.
El proceso suele comenzar con flores frescas congeladas o flores secas de alta calidad. El material vegetal se mezcla con agua helada en condiciones cuidadosamente controladas. Bajo el efecto del frío, los tricomas se vuelven quebradizos y se desprenden de forma natural de la planta.
A continuación, la mezcla se filtra a través de varias bolsas con mallas de diferentes tamaños. Estas bolsas, a las que a menudo se denomina «bubble bags», permiten recuperar los tricomas en función de su diámetro.
Tras la filtración, la resina recogida debe secarse cuidadosamente para evitar cualquier deterioro.
El agua actúa aquí simplemente como un medio de separación. A diferencia de los disolventes químicos, no disuelve los cannabinoides.
Solo permite transportar y aislar los tricomas gracias a su densidad y a su resistencia al frío.
El término «bubble hash» proviene de una característica que se observa en algunas variedades excepcionales de resina.
Al calentarlas, estas resinas pueden formar pequeñas burbujas debido a su alta concentración de tricomas. Este es el caso de nuestra Piatella CBD.
Los entendidos suelen considerar esta característica como un indicador de pureza.
El tamizado en seco se basa en gran medida en la destreza del operario. La calidad final depende directamente de su experiencia, su tacto y su capacidad para seleccionar las mejores fracciones. Este método suele asociarse a las tradiciones históricas del hachís. Destaca la maestría artesanal y el trabajo manual.
El bubble hash se basa en mayor medida en el control de los parámetros físicos. La temperatura del agua, el tiempo de agitación, el tamaño de las mallas y las condiciones de secado desempeñan un papel fundamental. El resultado suele ser más estandarizado y reproducible.
El «dry sift» suele producir una resina más pulverulenta antes del prensado. Unavez trabajada, puede adquirir una textura suave, grasa o cremosa, dependiendo de la calidad obtenida.
El bubble hash suele presentar una textura más homogénea tras el secado. Algunas variedades de primera calidad adquieren una consistencia especialmente cremosa.
Ambos métodos permiten concentrar eficazmente los cannabinoides y los terpenos. Sin embargo, las condiciones de fabricación influyen en el resultado final.
El bubble hash elaborado a partir de flores frescas congeladas puede conservar una parte importante de los terpenos presentes en el momento de la cosecha. El dry sift utiliza flores secas cuyo perfil aromático ya ha evolucionado durante el curado.