¿Por qué no todos los productos con CBD son iguales?
|
|
Tiempo de lectura 4 min
Su carrito
|
|
Tiempo de lectura 4 min
CONTENIDO
El CBD está en todas partes y en todas las formas, pero no todos estos productos son iguales. Detrás de la misma etiqueta «CBD» se esconden a veces mundos de diferencia. Te explico cómo distinguir entre lo bueno, lo auténtico y el resto.
Si realmente quieres buen CBD, olvídate de las apariencias y fíjate en la pureza. Porque dos productos con «1000 mg de CBD» pueden ser muy diferentes, dependiendo de cómo se hayan extraído, filtrado o mezclado.
Hay varias formas de extraer el CBD de la planta de cáñamo, y no todas son iguales.
Y ahí es donde se entiende la diferencia. Un extracto completo (espectro completo) contiene otras moléculas beneficiosas como el CBG, el CBN y los terpenos, que actúan de forma sinérgica. Es lo que se conoce como efecto séquito. Un extracto de amplio espectro (broad spectrum) conserva esta riqueza, sin THC. Por su parte, el aislado pierde parte de esta magia natural al carecer de THC.
Un producto de calidad debe estar libre de pesticidas, metales pesados y disolventes residuales. Estas impurezas, invisibles a simple vista, pueden afectar a tu salud o alterar los efectos del CBD.
Todos los productos con CBD proceden del cáñamo, pero no todos los cáñamos son iguales. Su origen geográfico, su método de cultivo y su variedad influyen directamente en la calidad del CBD obtenido.
En Europa, el cáñamo es un cultivo muy controlado. Solo se permiten determinadas variedades (con menos del 0,3 % de THC). El cultivo del cáñamo en España, Suiza o los Países Bajos utiliza métodos sostenibles y respetuosos con el suelo. De este modo, cultivan un cáñamo rico en cannabinoides y terpenos, pero sin OMG ni pesticidas.
Por el contrario, algunos productos importados de países fuera de Europa, especialmente de Estados Unidos o Asia, pueden proceder de cultivos intensivos o suelos contaminados. Este CBD puede contener trazas indeseables.
Una marca seria debe poder decirte de dónde proviene su cáñamo, cómo se cultiva y cómo se transforma. Si se muestra imprecisa o evita la pregunta, es una mala señal.
El pequeño consejo de Mama: da prioridad a las marcas que destacan:
Porque, más allá del marketing, es esta trazabilidad la que marca la diferencia entre un CBD excepcional y un CBD dudoso.
El CBD es liposoluble, es decir, se disuelve en grasas. Por eso siempre se mezcla con un aceite portador. Y dependiendo del que se utilice, tu experiencia será muy diferente:
Un buen producto te indica qué aceite se utiliza y en qué proporciones. Si no lo especifica, desconfía.
Muchas marcas añaden aromas naturales (menta, cítricos, vainilla) para hacer el sabor más agradable. Esto no es un problema en sí mismo, siempre y cuando estos aromas sean naturales y no sintéticos.
Sin embargo, algunas fórmulas contienen aditivos, colorantes o conservantes que no deberían estar presentes en un producto de bienestar. La regla de oro es: cuanto más corta sea la lista de ingredientes, mejor.
La Mama te lo repite a menudo: un buen producto con CBD es un producto analizado, certificado y transparente. Los laboratorios independientes analizan la composición de los productos:
Un certificado auténtico debe estar fechado, firmado y ser de libre acceso (a menudo a través de un código QR en el envase). Es la única forma de verificar que tu aceite contiene realmente lo que dice contener.
Algunas etiquetas europeas, como Bio, Ecocert, GMP o ISO 22000, garantizan prácticas limpias y trazables. No es una obligación, pero a menudo es un buen indicador de seriedad.