Los oficios ocultos detrás del CBD: del cultivador al formulador
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CONTENIDO
¿Ves el CBD en todas partes, en forma de aceites, flores, resinas e infusiones, pero detrás de cada producto hay una cadena de apasionados que trabajan duro para garantizarte calidad y seguridad. Hoy, Mama te lleva entre bastidores del CBD, para conocer a quienes dan vida a esta planta mágica.
Antes de que un aceite de CBD o una flor llegue a tus manos, hay alguien que cuida de la planta desde la primera semilla: el cultivador. Es el corazón que late en todo el sector.
El cultivador elige semillas certificadas y que cumplen con la legislación (menos del 0,3 % de THC y autorizadas).
A continuación, prepara el suelo, planta y cultiva el CBD. También vigila el tiempo y protege sus plantas de los parásitos. En resumen, se asegura de que cada tallo crezca en las mejores condiciones. Algunos trabajan al aire libre, otros en invernaderos o en interiores.
Su misión no se limita a cultivar; el cultivador también es técnico, botánico y, en ocasiones, incluso químico. Conoce las variedades de cáñamo, sabe cómo obtener las mejores flores ricas en CBD y pobres en THC, y trabaja respetando la naturaleza.
¡No es un trabajo de oficina! Se necesita paciencia, rigor y mucha pasión. La calidad del producto final depende directamente de él. Por ejemplo, un suelo mal preparado o una cosecha demasiado tardía pueden hacer que el nivel de CBD disminuya. El cultivador es el primer eslabón de la cadena y, sin él, nada existiría.
Una vez cosechado, secado y clasificado el cáñamo, llega el momento de la fase de extracción. Y aquí entra en escena otro héroe a menudo desconocido: el extractor.
Su función es aislar el CBD y otros cannabinoides presentes en la planta. Para ello, utiliza técnicas precisas, a menudo dignas de un laboratorio de química. Las más comunes son:
Cada método influye en la pureza, la textura y el sabor del CBD. El extractor es un auténtico artesano científico que combina la química y la naturaleza para obtener una pasta dorada, rica en cannabinoides y terpenos. ¿Sabías que a menudo se le denomina «crude oil» o «aceite crudo» en francés?
La más mínima variación de temperatura o presión puede cambiarlo todo. ¿Demasiado calor? Las moléculas se evaporan. ¿Demasiado frío? La extracción se vuelve ineficaz. Se trata de un trabajo de precisión, que a menudo se realiza en laboratorios equipados y siguiendo protocolos estrictos para garantizar la seguridad y la conformidad legal del producto.
Una vez finalizada la extracción, entra en juego el formulador. Es él quien transforma la materia prima en productos acabados (aceites, cremas, e-líquidos, cápsulas, infusiones, etc.). ¡Es el artista del CBD!
El formulador combina los ingredientes, dosifica las concentraciones de CBD, elige los excipientes (aceite de coco, cáñamo, MCT, etc.) y garantiza la estabilidad del producto. A menudo colabora con químicos, farmacéuticos o aromaterapeutas para crear composiciones eficaces, agradables de usar y que cumplan con la normativa.
Su trabajo se basa en una ecuación compleja: eficacia + seguridad + placer = producto exitoso.
Por lo tanto, debe probar, ajustar y reformular hasta encontrar el equilibrio adecuado entre la potencia del CBD, el sabor, la textura y la biodisponibilidad de los productos de CBD.
Una vez validada,la fórmula se somete a pruebas de estabilidad y conformidad. Los productos deben cumplir normas estrictas, especialmente en materia de trazabilidad y etiquetado. ¡No se deja nada al azar! Cada frasco es el resultado de meses de trabajo colectivo.
El formulador es el toque final del CBD moderno. Transforma la ciencia en una experiencia de bienestar.
El CBD no es solo una cuestión de campos y laboratorios. Detrás de la planta hay todo un ecosistema de talentos:
Cada eslabón cuenta, y todos comparten la misma pasión: valorizar el cáñamo, esta planta ancestral que está volviendo a ganar protagonismo en el bienestar moderno.