Cómo se degradan los terpenos y cómo conservarlos
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CONTENIDO
Cuando compras CBD por internet o en una tienda, suele fijarte en el porcentaje de CBD. Sin embargo, los terpenos también influyen en la calidad del producto, pero son muy delicados y pueden degradarse rápidamente si no se conservan adecuadamente. Te lo explico con detalle.
Los terpenos son sensibles al calor, a la luz y al aire.
Una conservación inadecuada puede alterar los aromas y reducir la riqueza del perfil terpénico.
Un almacenamiento adecuado permite conservar durante más tiempo las cualidades naturales de los productos.
Los terpenos son compuestos aromáticos producidos de forma natural por numerosas plantas. Contribuyen a su protección frente a ciertos depredadores, atraen a los polinizadores y favorecen su adaptación al entorno.
En el cáñamo, se producen principalmente en los tricomas, esas pequeñas glándulas resinosas que recubren las flores de CBD. Son estos los que confieren a las distintas variedades sus aromas característicos.
Algunas flores desarrollan notas cítricas gracias al limoneno. Otras presentan aromas más terrosos en los que predomina el mirceno. Por su parte, el pineno aporta notas resinosas que recuerdan a las coníferas, mientras que el linalol evoca más bien a la lavanda.
Los terpenos influyen directamente en el perfil aromático de las flores, las resinas y los extractos de CBD.
Más allá de su aroma, también son objeto de numerosas investigaciones científicas. Varios estudios se centran en sus propiedades biológicas individuales, así como en sus posibles interacciones con los cannabinoides.
Aunque aún quedan algunos mecanismos por estudiar, los investigadores consideran hoy en día que la composición terpénica constituye un elemento importante de la calidad global de un producto a base de cáñamo.
Los terpenos pertenecen a una familia de moléculas especialmente volátiles. En concreto, esto significaque se evaporan fácilmente cuando se exponen a una temperatura elevada. Esta característica explica por qué una flor recién cosechada suele desprender un aroma intenso que va disminuyendo progresivamente con el tiempo.
Cada terpeno tiene su propio punto de evaporación. Algunos comienzan a volatilizarse a temperaturas relativamente bajas.
Cuando las flores o los extractos se exponen a un calor excesivo, parte de los terpenos puede desaparecer progresivamente.
Este deterioro altera directamente el perfil aromático inicial del producto. Una flor que antes presentaba notas complejas y equilibradas puede volverse mucho más neutra tras varias semanas en un entorno cálido.
No todos los terpenos reaccionan de la misma manera. El mirceno, el limoneno y el pineno se encuentran entre los compuestos más volátiles del cáñamo. A menudo son los primeros en disminuir cuando un producto se almacena en malas condiciones.
La luz, y más concretamente los rayos ultravioleta, puede acelerar la degradación de numerosos compuestos vegetales, y los terpenos no son una excepción a esta regla.
Una exposición prolongada al sol favorece reacciones fotoquímicas capaces de alterar su estructura molecular. Esta degradación suele ir acompañada de una pérdida progresiva de los aromas más delicados.
Es precisamente por esta razón por la que los productores suelen optar por envases opacos o tintados.
Al entrar en contacto con el aire, algunos terpenos se oxidan progresivamente. Este fenómeno es similar a lo que ocurre cuando una manzana cortada se oscurece tras unas horas de exposición.
En el caso del cáñamo, esta oxidación modifica poco a poco la composición química de los terpenos y puede provocar una alteración del olor inicial.
Cuanto más se abre un envase, más se expone al oxígeno y, por lo tanto, mayor es el riesgo de que se estropee.
Con el paso del tiempo, el calor, la luz y el oxígeno suelen actuar de forma acumulativa.
Incluso un producto de muy buena calidad puede perder progresivamente parte de su riqueza aromática si se almacena durante varios meses en condiciones inadecuadas.
Por eso, los análisis realizados en flores conservadas durante largos periodos de tiempo suelen revelar una disminución de ciertos terpenos especialmente frágiles.
Para conservar los terpenos el mayor tiempo posible, el objetivo es sencillo: limitar la exposición al calor, a la luz y al oxígeno.
Te aconsejo que guardes tus productos en un lugar fresco, seco y a oscuras. La temperatura ideal suele oscilar entre los 15 y los 20 °C para las flores de CBD.
Puedes guardar tus flores en tarros de cristal herméticos; es una forma muy eficaz de conservarlas bien. El cristal no altera los aromas y protege mejor las flores que muchos materiales plásticos.
Los envases tintados también ofrecen una protección adicional contra los rayos UV.
Hay ciertos hábitos que, sin quererlo, aceleran la degradación de los terpenos, así que toma buena nota.
Dejar un frasco abierto durante largos periodos de tiempo, guardar las flores cerca de una fuente de calor o exponer los productos a la luz solar directa son algunos de los errores más comunes que veo.
Si comprendes cómo actúan el calor, la luz y el aire sobre estas moléculas tan delicadas, podrás conservar durante más tiempo la calidad aromática natural de tus productos.