Small Bud vs Big Bud CBD: ¿qué diferencias hay que tener en cuenta?
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CONTENIDO
Cuando compras CBD por Internet, a menudo te encuentras con dos categorías de flores: los «small buds» y los «big buds». Mama te va a explicar por qué existe esta diferencia, qué supone realmente y cómo elegir el formato que mejor se adapte a tus necesidades.
Los «small buds» y los «big buds» suelen proceder de las mismas plantas y de las mismas cosechas.
La principal diferencia radica en el tamaño, el aspecto y la clasificación tras la cosecha.
La calidad general depende más del cultivo, el secado y la conservación que del tamaño de las flores.
Cuando los cultivadores cosechan una planta de cáñamo, no todas las flores de CBD tienen exactamente el mismo tamaño. Algunas crecen en las partes más expuestas de la planta y llegan a ser especialmente voluminosas. Otras se quedan más pequeñas, aunque conservan las mismas características genéticas.
Tras el secado y el curado, los productores realizan una selección. Las flores más grandes suelen clasificarse en la categoría «big bud». Las más pequeñas se incluyen en los lotes «small bud».
Imagina una cosecha de manzanas: algunas son más grandes que otras, pero todas proceden del mismo árbol. Con el cáñamo, el principio es similar.
Al contrario de lo que algunos piensan, las «small buds» no se cultivan necesariamente de forma diferente. No constituyen una variedad concreta.
Su tamaño depende principalmente de su posición en la planta, de su desarrollo natural y del proceso de selección que se lleva a cabo tras la cosecha.
En muchos casos, un «small bud» y un «big bud» procedentes del mismo lote tienen exactamente el mismo perfil genético.
Esta clasificación se basa principalmente en criterios comerciales.
Los consumidores suelen apreciar las flores grandes por su aspecto visual. Dan una impresión de generosidad y de calidad superior.
Por lo tanto, los fabricantes crean categorías distintas para satisfacer diferentes expectativas y presupuestos.
Por su parte, los «small buds» permiten ofrecer flores más asequibles sin perder las características de la cosecha.
Cuando abres una bolsita de flores de CBD, ¿qué es lo primero que miras? La mayoría de las veces, es el aspecto.
Los «big buds» seducen de inmediato por su volumen, su estructura y su impacto visual. Los cálices suelen ser más visibles, la estructura resulta más impresionante y el aspecto general transmite una mayor sensación de alta gama.
En las tiendas especializadas, las flores grandes suelen ocupar un lugar destacado. Su aspecto llama naturalmente la atención del consumidor. Se utilizan con frecuencia para presentar una variedad o ilustrar una gama premium.
Esta valoración estética explica en parte por qué los «big buds» suelen tener un precio más elevado.
No necesariamente. Es aquí donde quiero desmontar un mito. Una flor grande no tiene por qué ser automáticamente más rica en cannabinoides o terpenos. Su tamaño, por sí solo, no garantiza una mejor calidad.
Muchos consumidores piensan que los «small buds» son subproductos. Sin embargo, no es así
Los «small buds» proceden exactamente de la misma cosecha que los «big buds». Se han beneficiado de las mismas condiciones de cultivo, el mismo secado y el mismo curado.
Dado que no son tan apreciadas por su aspecto visual, estas florecillas suelen venderse a un precio más atractivo.
Para un consumidor que da prioridad, ante todo, a las características del producto en lugar de a su aspecto, suelen ser una opción muy interesante.
Los «small buds» también presentan ciertas ventajas prácticas. a menudo requieren menos manipulación antes de su uso. Su tamaño facilita en ocasiones la dosificación y la preparación.
El CBD se produce en los tricomas. Por supuesto, pueden existir ciertas variaciones naturales entre las diferentes partes de una misma planta. Sin embargo, cuando el cultivo se lleva a cabo correctamente, las diferencias suelen ser mínimas.
Un cogollo pequeño procedente de una variedad con alto contenido en CBD conservará, en general, las principales características de esta genética.
Los productores serios suelen realizar sus análisis sobre lotes completos y representativos. Estos análisis reflejan la composición media de toda la cosecha. En este contexto, las diferencias entre los «small buds» y los «big buds» suelen ser mucho menos significativas de lo que cabría imaginar.
La elección de la genética, los métodos de cultivo, la gestión del dosel de las flores de CBD, el secado, el curado y la conservación influyen mucho más en la calidad final que el calibre de la flor.
Una cosecha bien cuidada dará como resultado buenos «small buds» y buenos «big buds».
Algunos consumidores experimentados consideran que las flores más grandes a veces conservan una mayor complejidad aromática. Esto puede deberse a su mayor desarrollo y a su exposición óptima durante la floración.
Sin embargo, las diferencias suelen ser modestas cuando las flores proceden del mismo lote.
El verdadero factor determinante es, sobre todo, el tratamiento posterior a la cosecha. Un secado controlado y un curado realizado en buenas condiciones permiten conservar eficazmente los terpenos.